Fertilidad masculina: Alteraciones en el hombre

Cuando se registran alteraciones en el hombre, los espermatozoides no logran fecundar el ovocito, de forma que el embrión no llega a desarrollarse correctamente y el embarazo no tiene lugar.
En aproximadamente la mitad de los casos de infertilidad existen alteraciones del factor masculino, puras o asociadas al femenino.

Cualquier alteración del factor masculino puede conllevar dificultades para conseguir el embarazo, y lo aconsejable es afrontarlo como un asunto de pareja. Por este motivo, es imprescindible un examen médico del hombre y de la mujer antes de iniciar cualquier tratamiento.

En CIRH llevamos a cabo una serie de estudios recomendados al hombre antes de realizar un tratamiento de reproducción asistida para detectar, examinar y tratar de manera individualizada posibles anomalías como varicoceles, fimosis, infecciones urinarias, disfunciones eréctiles o eyaculación precoz.

Varicocele

El varicocele es la dilatación con presencia de varices de una o más venas de la red de pequeñas venas situadas en el cordón espermático, encargadas de drenar las venas espermáticas. La presencia del varicocele impide que la sangre circule correctamente y en muchas ocasiones altera el número, la movilidad y la morfología de los espermatozoides.

Además de las alteraciones que pueda causar en la calidad del semen, en algunos casos produce también molestias en los testículos.

El varicocele presenta diferentes grados, y su tratamiento es quirúrgico, mediante una ligadura alta de la vena espermática. Se trata de una intervención que requiere un día de ingreso, mientras que la ligadura por vía inguinal puede hacerse con anestesia local y en régimen ambulatorio. La elección de la técnica queda a criterio del cirujano, en función de las características de cada paciente.

Fimosis

La fimosis es el proceso, congénito o adquirido, que dificulta la retracción del prepucio (tejido que recubre el glande o extremo del pene). En ocasiones es el resultado final de procesos inflamatorios del prepucio y del glande, y, al mismo tiempo, puede ser un factor que predispone a estas inflamaciones.

La dificultad o la imposibilidad de retraer el prepucio tienen como consecuencia la mala higiene del glande y la acumulación de una secreción que, a largo plazo, puede ser cancerígena. El tratamiento es la circuncisión, que consiste en la extirpación quirúrgica del prepucio.

Infección urinaria

La presencia de gérmenes en la próstata, las vesículas seminales, el conducto deferente, el epidídimo y los testículos pueden originar procesos inflamatorios de tipo obstructivo, disfunciones secretoras glandulares y alteraciones de la funcionalidad espermática con o sin sintomatología clínica. No obstante, hay un número elevado de individuos afectados de infecciones de la vía del semen que no experimentan alteraciones de los parámetros seminales.

Los indicadores que se tienen en cuenta para efectuar un cultivo de semen son:

  • Bajo volumen de semen.
  • Sangre en el eyaculado.
  • Alteraciones en la licuefacción (el paso del semen coagulado a un estado líquido).
  • Leucocitos en el semen.
  • Aglutinaciones de los espermatozoides.
  • Descenso de los marcadores prostáticos: fosfatasa ácida, ácido cítrico y zinc.
  • Disminución del número y de la movilidad de los espermatozoides.

Estos factores pueden apuntar a una posible infección seminal. Gracias al cultivo de semen se obtiene información sobre el germen presente y a partir de aquí se estudia el posible tratamiento que seguir.