En el caso de una mujer, los motivos relacionados con la dificultad para conseguir el embarazo pueden tener relación con distintos factores, de tipo ovárico, genético, tubárico,  uterino, etc. Por este motivo, en todos los casos es necesario realizar un completo análisis que incluirá algunas de las siguientes pruebas médicas:

Análisis hormonal:

A través del análisis hormonal se estudian las hormonas más implicadas en la reproducción, llamadas FSH (foliculoestimulante) y LH (luteinizante). Esta información nos permite conocer el número de óvulos de los que dispone una mujer y saber con mayor exactitud cuál es su capacidad para ovular.

Ecografía:

La ecografía permite ver la forma del útero y el estado del endometrio (la zona donde los embriones se van a implantar). Con esta imagen se pueden descartar patologías que dificulten la implantación del embrión, como la endometriosis. Se evalúan tambien los ovarios, incluyendo un contaje de folículos antrales que nos da tambien una idea de la reserva ovárica.

Histersalpingografía:

La histersalpingografía también llamada radiografía de trompas, es una importante prueba que, realizada 3 ó 4 días después del sangrado menstrual, nos permite ver la forma interna del útero y de las trompas, y saber si éstas están obstruidas o son permeables.

Histeroscopia:

La histeroscopia se trata de una prueba que permite diagnosticar a aquellas mujeres que presentan malformaciones en el útero, como pólipos o miomas que dificultan el embarazo. Según cada caso, este examen se realizará con anestesia local o general.