¿Qué es la preservación de la fertilidad masculina?

Preservación de la fertilidad masculina

En la sociedad actual el proyecto de tener hijos cada día queda más relegado a un segundo plano. Los proyectos laborales, la búsqueda de una estabilidad que ahora se considera mucho más necesaria que antes y muchos otros aspectos provocan una demora que a menudo puede conllevar problemas para conseguir el objetivo de ser padres.

Normalmente el reloj biológico se relaciona mucho con las mujeres, pero para los hombres también pasa el tiempo. Es por esto que la preservación de la fertilidad masculina es una opción que también hay que tener en cuenta en los casos que la llegada del deseado bebé se va prorrogando en el tiempo.

Este objetivo se consigue criopreservando el semen, técnica con la que se consigue conservar los gametos masculinos sin alterar sus características, manteniendo intacta su calidad mientras llega el momento de intentar ser padre. Esta puede ser una decisión propia que se elige sin ningún tipo de condicionante, pero también puede venir condicionada por motivos que no se encuentran en la mano del hombre.

La congelación del semen ser realiza con un proceso específico. Se hace de manera lenta, mezclando la muestra de semen con un crioprotector que protege a las membranas de los espermatozoides, evitando que sufran algún daño durante el proceso. La muestra se introduce unos minutos en vapores de nitrógeno y después de almacenan a -196ºC en tanques de nitrógeno líquido o vapor.

En la mayoría de casos en los que no se trata de una decisión personal, la elección de esta posibilidad viene recomendada por el médico. Este consejo se da cuando el hombre se tiene que someter a un tratamiento médico que puede afectar la calidad del semen, como un proceso de quimioterapia o radioterapia.

¿Qué es la preservación de la fertilidad masculina?

La preservación de la fertilidad es una técnica que, en general, se asocia a las mujeres. Es cierto que la calidad de los óvulos sufre un descenso más acusado a partir de los 35 años, pero los hombres también experimentan un descenso de calidad del semen. En su caso, la incidencia no se encuentra tan específicamente marcada en una edad concreta, sino que se da de manera más progresiva.

La congelación del semen es una técnica de laboratorio que, a través de la congelación de una muestra de semen, permite mantener inalterados y en perfectas condiciones los gametos masculinos. De esta manera, la muestra no sufre ningún deterioro con el paso del tiempo y permite, en los caos en los que el proyecto de ser padre se demora, mantener la calidad del semen para un futuro intento de embarazo.

Esta técnica es especialmente recomendada para todos aquellos hombres que se encuentran en edad fértil y que quieren preservar su fertilidad para optar a tener hijos. Esta opción se puede tomar por decisión propia, en los casos en que otros proyectos personales propicien posponer ser padre, o, en ocasiones, viene recomendada por un médico. Los casos en que la opinión médica tiene relevancia suelen ser para minimizar los posibles efectos de un tratamiento médico al que se tenga que someter el paciente.

¿En qué consiste la preservación de la fertilidad masculina?

La preservación de la fertilidad masculina es posible gracias a la congelación del semen. La conservación de los espermatozoides permite mantenerlos en óptimo estado en el banco de semen para que puedan ser usados en un futuro.

Para poder contar con una muestra de calidad en el momento de ser usada lo más importante es que en el momento de congelarla cumpla con los criterios deseados. Una vez crioconservada, la muestra se mantiene intacta, sin perder calidad, hasta que se precise usarla. Se conocen casos de embarazo con una muestra que llevaba más de dos décadas congelada.

Hay casos en los que la conservación de la fertilidad se realiza por recomendación médica. Los pacientes oncológicos que van a someterse a un tratamiento de quimioterapia o radioterapia pueden ver afectada su calidad seminal, por lo que se aconseja que, si en un futuro el paciente quiere ser padre, congele previamente una muestra de semen para poder preservar su fertilidad.

Los hombres que sufren una lesión medular también pueden congelar su semen. En estos casos, sus muestras pueden obtenerse mediante la electro o vibroestimulación, o mediante la biopsia testicular o biopsia del tubo que conecta los testículos con los vasos deferentes por los que circula el semen, el epidídimo.

Un hombre que quiere someterse a una vasectomía puede hacer lo mismo antes de la intervención. De este modo, aunque no podrá tener hijos sin la ayuda de un tratamiento de reproducción, si en un futuro quiere ser padre con su propio semen optará a conseguirlo con ayuda médica.

Para la tranquilidad de las pacientes, en CIRH es habitual congelar una muestra de semen antes del tratamiento de fecundación in vitro. De este modo, se obtiene una reserva evitando la presión de saber que es imprescindible tener una muestra en fresco el día en que se obtienen los óvulos.

¿Cómo es el proceso de la congelación?

La congelación del semen se consigue a través de la congelación de la muestra, siguiendo un proceso específico. Se hace de manera lenta, mezclando la muestra de semen con un crioprotector que protege a las membranas de los espermatozoides, evitando que sufran algún daño durante el proceso. La muestra se introduce unos minutos en vapores de nitrógeno y después de almacenan a -196ºC en tanques de nitrógeno líquido o vapor.

Para realizar un proceso de crioconservación de semen no es necesario que el hombre siga ningún tratamiento previo con alguna medicación. Únicamente tendrá que facilitar la muestra semen después de un período de abstinencia sexual de entre 1 y 3 días. Esta abstinencia es necesaria para poder obtener una muestra con mayor recuento espermático y volumen seminal.

Una vez obtenida la muestra, el equipo de biólogos analizan la calidad en el laboratorio con un seminograma. Si tras el análisis se confirma que la calidad es óptima, se mezcla el semen con un crioprotector y se introduce en unas pajuelas, que se sellan, etiquetan y se guardan en un tanque de nitrógeno líquido o vapor a -196ºC.

Las muestras de semen se mantienen congeladas y almacenadas en estos tanques hasta que llega el momento en el que el hombre quiere usarlas para realizar un tratamiento de reproducción asistida para ser padre.

La calidad de la muestra antes de ser congelada es muy importante para garantizar la buena calidad de la misma una vez descongelada, pero también es muy importante realizar correctamente el proceso. Es importante realizar la congelación en una clínica de reproducción asistida con el equipo médico y de laboratorio especializado.

¿Si se usa una muestra de semen congelado disminuyen las probabilidades de conseguir un embarazo?

Las tasas de embarazo que se obtienen con las muestras de semen congelado avalan su utilización, ofreciendo la misma garantía de éxito del proceso. Con esta técnica se mantienen en buenas condiciones las características de la muestra hasta el momento de la utilización, por lo que el semen es igual de válido que antes de ser congelada.

La técnica de congelación de espermatozoides se ha consolidado entre las opciones que tienen los hombres para conservar la calidad de su semen sin alterar sus características. Incluso muchos pacientes que inician un tratamiento de reproducción asistida con semen propio congelan parte de su muestra para futuros tratamientos, ya sea para intentarlo de nuevo tras un resultado negativo o para buscar en segundo bebé.

Además, cuando se realiza un tratamiento con semen de donante, ya sea una inseminación artificial o una fecundación in vitro, la muestra que se usa en el momento de la fecundación se ha descongelado previamente, manteniendo igualmente la tasa de embarazo que se conseguiría si la muestra no hubiera sido congelada previamente.

El interés para mantener la calidad de los gametos no se limita únicamente a la mujer. Si bien es cierto que, desde un punto de vista ginecológico, la pérdida de calidad de los óvulos está más pautada y se puede planificar más, la calidad de los espermatozoides también puede disminuir con el paso de los años. Cada vez más hombres preguntan por la preservación de la fertilidad masculina y optan por congelar muestras de semen.

Hay diversas razones por las que se puede estar interesado en congelar los espermatozoides. En ocasiones responde a una petición para poder preservar la fertilidad sin miedo a las consecuencias de prorrogar la búsqueda del embarazo, pero también puede responder a una cuestión médica. Asimismo, también se opta por congelar semen antes del tratamiento de fecundación in vitro para evitar la presión de tener que tener una muestra en fresco el día en que se obtienen los ovulos.

El procedimiento es fácil y nada invasivo para el hombre, que únicamente tiene que dejar la muestra tras pasar entre 1 y 3 días de abstinencia sexual. Una vez entregada, los biólogos se encargan de procesar la muestra en el laboratorio, congelarla y almacenarla en tanques de hidrógeno líquido o vapor a -196º.

En estos tanques la muestra mantiene en buenas condiciones sus características hasta el día de la descongelación para usarla en un tratamiento de reproducción asistida. Llegado a este punto, la calidad de la muestra que se usará es la misma que en momento de ser congelada, por lo que las probabilidades de éxito del tratamiento son las mismas que si se usara semen en fresco.

Para garantizar una buena calidad de la muestra de semen en el momento de descongelarla, la calidad inicial es tan importante como el correcto procedimiento para obtenerla. Es muy importante obtener la muestra en una clínica de reproducción asistida para poder entregarla a los especialistas lo antes posible.

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